Lo que está pasando estos días en Menéame, lo que he visto por encima porque no soy usuario activo, me recuerda gratamente a lo que ocurría en internet hace unos diez años (y regocijarme en ello ya dice mucho de la clase de persona que soy).
Antes del rollo social, de la nube, del tuenti, del facebook, de youtube, de los blogs, del messenger, de los foros, del adsl, de la tarifa plana 24 horas, antes de todo esto triunfaba una cosa llamada IRC.
Yo tenía el privilegio de ser administrador de un pequeño gran canal local del irc-hispano, derecho que me gané al hacer la web para el susodicho (web que va a desaparecer en breve con Geocities). En este canal habían unas cuantas normas básicas: no pasarse de listo, no romper el buen rollo, no floodear (inundar la pantalla de texto incoherente impidiendo la conversación) y poco más.
Los administradores teníamos una arroba delante del nombre y hacíamos cumplir la ley con más o menos efectividad y gracejo, al fin y al cabo la mayoría de los que entraban eran conocidos y solo de vez en cuando entraba alguien con ganas de bulla, el cual era baneado de forma rapidilla.
Todo iba bien y el sistema funcionaba que te cagas. Eramos todos amigos y quedábamos en las discos y se formaban parejas y se iba al cine y se jugaba al trivial. Como todo en esta vida, fue temporal.
En los últimos tiempos, antes de que el messenger mandara a tomar por saco la magia del “solo texto”, la gente se revolucionó: Críticas a algunos admins, baneos, acusaciones de amiguismo, baneos, alguien que subía al poder para banear a los demás, baneos, baneos, baneos… ¡la magia del baneo! es que banear es fácil y da gustico (al final la gente se rebotaba no porque hubieran sido baneados, sino porque querían poder banear ellos también)
Todo esto con el agravante de no eramos simples usuarios anonimos, sino vecinos del mismo pequeño pueblo, en el que todo el mundo se conocía las caras y en el que era fácil que saltara la chispa cualquier noche de farra y alcohol.
La cosa acabó como terminan bastantes asociaciones de aeromodelismo y clubes de lectura de señoras gordas. Hubo una escisión de usuarios, que esta gente me tiene manía, unos ciertos malos rollos en vivo, que si me has llamado puta, un progresivo éxodo de los usuarios que quedaban al messenger y finalmente un canal vacío, una web muerta y alguna kdd cada 5 años para recordar el ayer.
La vida ha seguido para todos, y aquello que nos parecía tan de vital importancia se convirtió en un chorrada en el minuto 2 de dejar de pensar en ello. La gente ha sido más o menos feliz, se han conservado amistades y se han suavizado desavenencias.
En esta ocasión se ha armado la de cristo rey como la otra vez y, aunque no haya ningún paralelismo entre los dos casos, no puedo dejar de vender un consejo que para mi no tengo: relájense, administradores, usuarios, blogueros y twitteros of the world, porqué al fin y al cabo Menéame es solo una web.
Si te ha gustado, compártelo con tus amigachos
These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.