Lo entiendo perfectamente (y IV): Donde las dan las toman.
mayo 9th, 2007Por fin se cierra esta triste etapa de mi vida marcada por la ineficacia de ciertas compañias de transporte.
Ayer, martes 8 de mayo a las 20 horas, recibí la llamada de un misterioso número de móvil; se trataba de:
EL TRANSPORTISTA
El hombre no conocía nada de Crevillent (así como tampoco el significado de la palabra GPS) así que se había metido en una de nuestras bonitas calles-trampa y estaba acojonado vivo. Le guié por teléfono y a las 20:27 el hombre llegaba a mi puerta cargado con un bultaco más grande que yo que sé.
El pobre, que pena me dió, casi se rompe la espalda intentando hacerme llegar el cacharro. Me disponía a ayudarle cuando vi la luz: comprendí que lo que le estaba pasando era una penitencia por haber tardado dos semanas en traérmelo, así que debería cumplirla el solo. No me mireis así, ¡son cosas del karma!
Lo bonito de todo esto es que el cacharro funciona y que pesa más que mi padre. ¡Vereis que risas para llevarlo endondesea! En fin, os presento a Vicente Luis:






