El peor verano de mi vida
Diciembre 18th, 2009Ahora que hace fresco, vienen las fiestas y me pongo melancólico, quiero traer a la memoria algo tristemente acaecido hace casi veinte años. El 10 de mayo de 1990 se dió un hecho que arruinaría mi verano y daría el empujón definitivo a TVE para precipitarse en un abismo de mierda televisiva.
Para empezar consultemos las hemerotecas:
¡Qué gran idea, señores de TVE! ochenta marujas con demasiado tiempo libre les enviaron unas cartas y ustedes dieron por hecho que España no necesitaba a Cheers. Pues bien, YO VEÍA CHEERS.
Unas semanas antes no tenía ni idea de que esa serie existía, pero haciendo zapping (tve1, tve2 y canal9, PERO sin mando a distancia, cuidao) lo descubrí y me quedé todo lo atónito que un chaval prepuber se puede quedar ante una cosa de la que no entiende nada.
Creo que no entendía, como he dicho, absolutamente nada, pero me tragaba los capítulos como si no hubiera mañana ¡esa gente estaba loca! Me lo pasaba pipa y ya se me estaba empezando a formar lo que en la jerga científica se denomina “la glándula de las buenas personas y del cachondeo en general”.
Entonces va TVE y me pone Cristal.
La vida después de Cheers
La desaparición de Cheers se me olvidó en dos horchatas, y con ellas se fue mi “glandula de las buenas personas y del cachondeo en general”, lo que con el tiempo me ha convertido en un ser huraño que no asiste a las reuniones de vecinos.
En junio cumplí años y empezaron las vacaciones, lo que significaba pasar tres meses aislado en pleno secarral levantino, sin más entretenimiento (aparte de los habituales de la sierra: arar, quemar hierba, quemar hormigas, quemar perros…), sin más entretenimiento, digo, que ver televisión y profundizar en mi lampiño autoerotismo.
Me puse manos a la obra y pronto comprendí que era perfectamente capaz de manejarme en ambos terrenos (no a la vez). Me puse optimista. Qué leches, me esperaban tres meses de frotis loco y programas infantiles por la mañana (visto desde la distancia parece un poco pervertido ¡pero eran los 90!). Sin embargo, en mi alegría cegadora no sospeché que la cosa podría torcerse hasta límites insalubres.
Ahora estoy hablando solo de la tele, ¿vale?

CRISTAL, señores, CRISTAL cada santo mediodía. Ojalá hubiera sido cristal de drogaína, porque aquello era insufrible: 36º a la sombra, un montón de gente apiñada frente a la tele, sudor, nos obligaban… ah, ¡dios santo!… ¡nos obligaban a recoger la mesa y a preparar nescafés! todo para que no hubiese nada que hacer durante aquellas 80 horas que debía durar cada capítulo.
Lo peor era la sensación guantanamera, si lograbas escapar de los vigilantes adultos te enfrentabas a un solazo de impresión y a un kilómetro de desierto plagado de serpientes de cascabel (quizá fueran lagartijas).
TVE y Cristal se convirtieron en dueños de mis sobremesas e hicieron que mi madre dijese por primera vez “¡chévere!”. Qué hijos de puta.
Mi único escape iba a ser canal 9, que por las tardes echaba Bola de Drac.
Aguantar un infierno durante horas se hacía más llevadero, sin duda, ante la previsión de grandes cantidades de hostias y kame-hames sin mesura, pero que va. Ese verano se estaba emitiendo La Saga de Namek, lo cual significa: Goku hablando de pie junto a Freezer partido en tres trozos en un planeta a punto de estallar. Esta situación se alarga durante unos 130 capítulos repletos de angustia y de “previously on Bola de Drac”.
Total, que el verano de 1990 se puede resumir en tres meses de miedo y asco.
Epílogo
El verano pasó. Desde entonces odio esa estación. Investigué durante meses nuevas técnicas de camuflaje y de autoamor, lo que me permitió pasar el verano de 1991 con relativa solvencia (muy apropiadamente, empezó la emisión de “las noches de tal y tal” con Jeanette Rodríguez de copresentadora. Giro inesperado de acontecimientos -con erótico resultado-)
Eso si, paradojas de la vida, solo me ponía a tono escuchando una canción:
¡¡Y TODO POR TU CULPA RTVE!! ¡¡YO TE MALDIGO!!
Esta historia está claramente basada en hechos reales (aunque quizá separados en el tiempo, en el espacio y en las cuerdas dimensionales) Se han cambiado nombres de personas y lugares para no involucrar a los afectados. ¡Felices fiestas a todos!












Joder, 40 grados fuera de la casa, sábana en el suelo fresquito, calippo de lima-limón en mano y… Cristal en la única televisión de la casa :@ :@ :@. Esa telenovela fue el Chernóbil español, pasarán los años y todavía seguiremos sufriendo sus mutaciones y efectos, y bueno, ya ni te digo el infierno por el que tiene que haber pasado todo aquel que haya sido bautizado con el nombre de Luis Alfredo desde aquello!!!