Es curioso como las fobias y miedos de la infancia se transforman en filias cuasi-enfermizas con el paso de los años, (las palabras “es curioso” implican otro post tocho-nostálgico)
Por ejemplo, cuando era muy pequeño le tenía miedo a Spiderman, os lo juro, no se si era porque vi alguna película chunga, por la serie de dibujos o por el nombre en español (“hombre araña” ¡araña! que asco, ¿no?). Bueno, el caso es que de tener un miedo atroz a los 3 años, llegué a la adolescencia fan perdido. Yo que se, soy raruno.
Algo parecido me pasó con los zombies. ¡Los zombies de los cojones! añado. Antes había un programa muy chulo y muy de gafapastas (gafapastas ahora de mayores) que se llamaba ‘La bola de cristal‘. En ese programa tomaron por costumbre poner imágenes de la película “el dia de los muertos” (a partir del minuto 4:30 o por ahí).
Pues en los muertos no, ¡en sus muertos! me cagaba yo cada vez que aparecían. Lo triste es que no podía cambiar de canal, porque no teníamos mando a distancia, y darle al botón implicaba acercarse a la tele y tener a esos podridos junto a mi cara, así que no me quedaba otra que irme del comedor o cerrar los ojos.
Empecé a tener pesadillas recurrentes en las que me recorría absolutamente todas las calles de mi pueblo escapando de los tiparracos esos. En mis ratos libres (que al ser infante eran siempre) llegue a planificar donde ocultarme, como defenderme y un plan de huída en caso de que un día tocaran el timbre de mi casa. Aunque para ello tenía que sacrificar a mis padres y luego… bueno, cosas de niños, ya sabéis.

Ejemplo de zombie que creé para The Jamonyorker que da bastante miedo.
El caso es que de mayor soy un zombífilo. Nada sexual, no os penséis. Es que me lo paso bien y me da gustirrinín ver a los bicharracos acabando con los humanos, con ese porte, esos andares, ¡esos tipazos! ay, que momentos más buenos.
De todas formas hace ya bastante que no veo nada del rollo zombie digno de alabanza, excepto un par de cosillas que quiero recomendaros y que son el verdadero motivo de todo este rollazo:
- Apocalipsis Zombie: Es el diario blogueado de un abogado gallego cuya vida se va a la mier cuando de repente el mundo se vuelve zombi perdido. Esto empezó en 2005 y hasta hace relativamente poco la historia siguió avanzando. A mi me enganchó desde el principio y como no soy bueno en esto de las críticas, solo os emplazo a que la visitéis y os dejéis llevar por la masacre cañí.
- Los muertos vivientes: También en 2005 empezó a publicarse en España este cómic, cuyos tomos son recopilaciones de los números mensuales que se publican en EEUU.
“Angustia”, creo que es una de las palabras que podría definirlo, y “¿pero qué co…?” la expresión en la que más pienso cuando lo leo.
La historia es bastante parecida a todas las que hemos visto hasta ahora: un policia despierta de un coma en un hospital aparentemente abandonado y se encuentra con que el mundo se ha ido al carajo. Pues bueno, lo normal, ¿no? sin embargo pasan las páginas y con ellas los números y descubres que el guionista (Robert Kirkman) es un loco cabrón sin ningún apego ni cariño para con los protagonistas, que tras la calma no viene una tempestad ¿o si? ¿o vienen diez?, y sobretodo, que aquí los zombies son parte del decorado y los verdaderos ioputas son los humanos. Para mi cada número es una patada en la cara, y el último número, el octavo, una patada en los huevers con una bota de punta de acero. ¡Scantimplax!
Ya está bien por hoy, chavalada, espero que estas recomendaciones hagan de vosotros mejores personas ¡Feliz viernes 13!